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El historiador Bizén d´o Río inauguró en Huesca las terceras Jornadas Jacobeas
HUESCA.- "La realidad es que nos encontramos con una ciudad que es citada en varios textos como Osce civitas Misericordia, incluso aparece en algunas ocasiones como Ciutat Osce Misericordia, la ciudad de la Misericordia de Huesca. Son constantes estas citas en documentos de los siglos XIII y XIV", y la causa no es otra que la hospitalidad que brindó la ciudad a los peregrinos que, camino de Compostela, recalaron en la capital oscense a lo largo del medievo, tal y como explicó ayer el historiador Bizén d´o Río durante la conferencia que abrió las terceras Jornadas Jacobeas organizadas por la Asociación Oscense de Amigos del Camino de Santiago. D´o Río, colaborador de DIARIO DEL ALTOARAGÓN, recordó que la ciudad llegó a contar en aquella época con "treinta los hospitales" en los que se atendía a los peregrinos, cifra que se ampliaba hasta los doscientos setenta en el caso de la provincia. "Se creó una red hospitalaria impresionante", subrayó D´o Río, que se remontó al reinado de Pedro I para explicar el origen de esta vasta estructura.
"Hay que tener en cuenta que el obispo compostelano Diego Peláez, precisamente el que inicia la gran obra de Compostela y que por problemas es desterrado por Alfonso VI, viene a Huesca con Pedro I cuando se toma la ciudad. Entonces, lo primero que hizo el Rey Pedro I, aconsejado por Peláez, fue crear la Casa de la Almosna, o lo que es lo mismo, la Casa de la Limosna, que prácticamente es un auténtico hospital de peregrinos que ya entonces se promociona para que vengan por aquí camino de Compostela". La obra continuó de la mano de "Alfonso I El Batallador, que en 1144 crea todo el complejo hospitalario de San Miguel, del que queda la iglesia de Las Miguelas, aunque allí llegó a haber cuatro hospitales en torno a esa iglesia", apuntó el historiador. Esta situación, que hizo que "el Alto Aragón llegó a tener la mejor red hospitalaria de Europa en cuanto al Camino de Santiago", era además poco habitual en aquel entonces en España. "Burgos, por ejemplo, que siempre ha sido la ciudad hospitalaria por excelencia, llegó a tener en su momento de mayor esplendor dieciocho hospitales", comparó el historiador, que subrayó otros datos interesantes de esta época como la importancia de que tuvo el "sello de Santa María de Salas, la espécula del peregrino". "Hay que pensar que desde 1150 en que fue creado por Jaime I, todo aquel peregrino que la llevaba estaba bajo la protección de los Reyes de Aragón. Era una especie de salvoconducto que les servía para que, cuando cruzaban otros reinos como el de Navarra o el de Castilla, todo el mundo supiera que aquel peregrino no se le podía tocar". Todo ello hace de Huesca "un caso muy especial" a lo largo del medievo en lo referente a las peregrinaciones a Santiago de Compostela. La situación, no obstante, cambió "en a finales del siglo XVIII o principios del XIX, cuando la beneficencia pasa a manos de las diputaciones provinciales y se unifican los hospitales". Se reduce entonces el número de hospitales tanto de la ciudad como de la provincia, aunque comienzan a surgir en su lugar albergues como el de "la ermita de Salas, el de Cillas de los Peregrinos o el que había en Santa Lucía o en San Saturnino", concluyo D´o Río, que ayer recibió de manos del presidente de la Asociación Oscense de Amigos del Camino de Santiago, Julio Aznar, una reproducción del "bordón" del peregrino con el que quisieron agradecerle su colaboración en estas jornadas, que se extenderán hasta mañana viernes y que este año se dedican a la memoria del médico e investigador oscense José Cardús con motivo del centenario de su nacimiento. http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=569555
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