| Queridos amigos, amigos del Camino de Santiago: valor, coraje, pasión y entrega sin límites a un ideal, o tal vez a un sueño. Todo ello es lo que vais a encontrar en estos humildes Boletines del Camino de Santiago que, en un acto de justicia, nos hemos empeñado en difundir. Desde ellos, Elías Valiña, párroco de O Cebreiro e impulsor del actual renacimiento de las peregrinaciones jacobeas, anunciaba al mundo que el Camino estaba de nuevo vivo, como en los siglos, en todas sus encrucijadas, reluciente en siete soles en los bosques pirenaicos, en la soledad de los Campos Góticos, en las montañas, en los bosques antiguos de Galicia, en las enlosadas calles de Compostela. Un Camino abierto a todos, pleno de valores que el propio Elías se ocupó día tras día de trasladarnos con su ejemplo: espiritualidad, hospitalidad, entrega, solidaridad y libertad. Un acto de justicia para que nadie olvide, para que nadie pierda de vista como comenzó una de las mayores aventuras emprendidas por hombre alguno en el pasado siglo; la aventura y el sueño de un pequeño cura armado con botes de pintura amarilla, conduciendo estrafalarios automóviles, preparando invasiones, movilizando conciencias, espabilando almas dormidas, apostrofando autoridades inanes, y despertando de su sueño de siglos a un Camino abandonado y desolado, poco más que arqueología. Elías, armado con sus flechas amarillas, sus guías (nunca superadas), sus artesanales Boletines del Camino de Santiago y, sobre todo, su voluntad sin límites, puso al alcance del más humilde de los peregrinos una auténtica autopista de tierra por donde comenzó a caminar de nuevo, en el declinar de un milenio, lo mejor de la vieja Europa. |
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| Pero... ¿un pequeño cura? ¿Cómo un hombre con su bagaje intelectual se encierra durante años en una pobre aldea, en los más remotos confines de Galicia, la levanta prácticamente con sus manos y, desde aquellas soledades, se lanza a una de las más bellas aventuras que haya emprendido hombre alguno encomendado, prácticamente, a sus propias fuerzas?, ¿quién era Elías Valiña Sampedro? ¿qué era aquello que movía al párroco de O Cebreiro, que conmocionó y dejó profunda huella en todos los que le conocieron y que le convirtió en uno de los más extraordinarios personajes que ha producido la Galicia del siglo XX, por más que se haya olvidado por muchos? Todo, su personalidad, su lucha, su entrega sin tregua, lo vais a encontrar leyendo atentamente estos olvidados Boletines que hemos querido recuperar del hondón de la moderna historia del Camino de Santiago. En todas sus líneas está su espíritu. En todas sus páginas está su fuerza, su independencia, su sueño. Y está también el Camino. Los Boletines del Camino de Santiago, hechos a máquina en las madrugadas frías de O Cebreiro, sin medios, sin nada más que un enorme coraje, cosidos luego de estrella a estrella por su sobrina Pilar, pronto viajaron en las mochilas de los primeros peregrinos de un Camino renacido, peregrinos a los que Elías -como a todos los que pasaron por O Cebreiro y compartieron su pan y su hospitalidad- había convertido en sus mejores corresponsales. Observaréis en ellos un Camino vivo, palpitante, lleno de vida (y de problemas), con Valiña atendiendo a todo, cuidando de todo, reprendiendo, impulsando, animando a todos... |
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Muchas veces hemos observado a jóvenes peregrinos, ante el busto de Valiña frente a la Hospedería de San Giraldo de Aurillac o ante nuestro humilde monumento junto al albergue, preguntando con curiosidad: "¿quién es ese señor?" Para esas nuevas generaciones de peregrinos está hecha está edición, para que la memoria de Elías permanezca siempre presente junto a sus bordones, para que nadie olvide, para que todos recordemos, para que su ejemplo -y su memoria- permanezca vivo en todos los corazones que marchan jubilosos hacia Compostela. Nuestro agradecimiento a todos los que han colaborado con nosotros para que esta especie de pequeño milagro haya sido posible. No hemos querido modificar nada, tocar nada; la humildad y la precariedad de los Boletines son la mejor muestra del milagro: "así fue la rosa". Y si este trabajo os ayuda a entender y a amar lo que ha sido y lo que es el Camino de Santiago, os hacemos a cambio la vieja petición hecha, por los siglos, a los jacobeos a su paso por la bendita ruta que conduce al lejano Finisterre, allá donde se encuentra la tumba de un apóstol de Cristo: ¡Peregrino, reza por nosotros en Compostela!
Ultreia e sus eia.
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