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PRENSA: LOS VECINOS DE RABANAL DEL CAMINO EXIGEN AL OBISPO DIALOGO PARA RESOLVER EL PROBLEMA CON LOS MONJES BENEDICTINOS (Diario de León, 15/09/09) La asociación de amigos de la localidad asegura que habrá protestas todos los domingos, tras una reunión con el prelado en la que no faltaron gritosNo hay final feliz para el conflicto entre vecinos y monjes benedictinos de Rabanal del Camino. El regreso de dos de los religiosos al pueblo para celebrar la fiesta del Cristo no ha servido para limar asperezas, y eso que se celebró la procesión y la misa, como habían solicitado los vecinos, y no se produjeron los abucheos del pasado 16 de agosto.
La reunión que mantuvieron representantes del pueblo con los monjes, el obispo de Astorga y otros representantes de la Diócesis en la sacristía de la Ermita del Cristo, una vez que había finalizado la misa, no dio los resultados. El presidente de la Asociación de Amigos de Rabanal del Camino, Agustín Rodríguez, salió del encuentro -en el que no faltaron las voces que se escucharon en toda la ermita- asegurando que habrá protestas en Rabanal «todos los domingos» hasta que el ordinario de la diócesis ponga fecha a una reunión en la que hablar de los asuntos parroquiales, mientras que los frailes no sabían si continuarán en Rabanal o regresarán a la archiabadía de la que dependen, en Alemania.
Templarios de Manjarín. La presencia de miembros del resurgir de la Orden del Temple, venidos del vecino Manjarín, uno de ellos a lomos de un caballo, con una pancarta de bienvenida a los monjes fue un mal presagio para la jornada. Algunos vecinos del pueblo señalaron este gesto como «una clara provocación».
La procesión salió con normalidad, desde La Asunción a la Ermita del Cristo, con música de flauta y tambor, castañuelas y venias de los danzantes y el rezo del Rosario por parte de los fieles. Una vez en la ermita comenzó la misa, en la que el obispo de Astorga, Camilo Lorenzo se refirió tanto a la fiesta de ayer, la Exaltación de la Santa Cruz, como al conflicto. El prelado recibió los aplausos de buena parte de la asistencia al terminar su predicación.
El comunicado final. Los problemas llegaron antes de finalizar la ceremonia. Tras la comunión, una asistente al acto leyó un escrito sobre el conflicto y la presencia del obispo en Rabanal, como remedio al agravio sufrido por los monjes. Fue el momento en que muchos abandonaron el templo, visiblemente indignados, aunque otros recibieron el comunicado con aplausos.
El obispo de Astorga aseguró, a los vecinos tras la ceremonia, que la intervención «no estaba prevista».
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